Las características del ensayo

Las características del ensayo son varias y cada autor las define de modo distinto. No obstante, podemos destacar el carácter argumentativo de los ensayos. Así mismo, estos textos poseen una estructura bien planeada que los dota de unidad. Además, en cada una de las partes de un ensayo notaremos un uso correcto de la lógica. Ya sea que se parta de lo general a lo particular o viceversa. Otra de las características que provee de identidad a un ensayo es el uso de la lengua. Mayoritariamente se recurre a un tono formal y al empleo de recursos retóricos. Si bien nos encontramos ante un escrito que permite libertades, hay criterios comunes.

Características fundamentales del ensayo

No importa cuán libre y particular sea el trabajo, entre las características del ensayo encontraremos el carácter expositivo argumentativo. La mayor parte de ejemplos pertenecen a textos que tratan de convencer al lector sobre un punto de vista. Para conseguirlo es necesario argumentar cada una de las opiniones expuestas. Ahora bien, en el ámbito académico podemos encontrar ensayos netamente expositivos. En estos casos la intención es describir, clasificar o definir un tema. Por esta razón, son comunes en los institutos de educación como herramienta de evaluación.

Otro rasgo ligado al anterior es la finalidad del ensayo. Como se ha dicho, un ensayo es una excelente herramienta para convencer a los lectores sobre un asunto. Gracias a la flexibilidad que permite, cualquier acontecimiento puede convertirse en tema de ensayo. Así pues el uso de la retórica es un elemento característico en los ensayos más convincentes. Podemos reconocer estas características del ensayo tan esenciales en todo texto ensayístico bien logrado.

El tipo de estructura y el uso de la lógica

Como parte de la literatura didáctica, en las características del ensayo encontramos el uso de una estructura clara así como el uso de la lógica. En cuanto al primer aspecto, debemos tener en cuenta que la estructura básica del ensayo es la siguiente. En términos generales, se emplea una introducción, un desarrollo y una conclusión. Esta es la superestructura del ensayo o disposición formal. Sin profundizar demasiado, diremos que dentro de cada apartado encontraremos otros apartados. El uso de un correcto esquema permite que la obra resultante sea coherente y disponga de unidad temática. Se dice que cuando esto se cumple, ninguna parte del texto puede suprimirse.

Otra de las características del ensayo es el uso de la lógica. Al igual que en otros trabajos académicos se pude optar por una composición deductiva. Si así sucede, entonces se presenta el tema general para luego discutir las particularidades. En el caso opuesto, cuando es una composición inductiva se retoman las particularidades. A través de ellas el autor consigue una conclusión general.

Sentido global, claridad y cohesión como características del ensayo

Las siguientes características del ensayo están sumamente relacionadas con los conceptos anteriores. Así pues, el sentido global de la obra sólo se consigue cuando cada parte del ensayo aporta algo al todo. En este sentido, al analizar cada uno de los párrafos notaremos que los apartados propuestos son cabales. Aquí podemos hacer una comparación con las obras de arte: cada parte de la pintura encaja armónicamente. Quitar alguna de ellas destruye el cuadro. En el ensayo, se pierde el sentido.

A un nivel inferior, tenemos la microestructura del ensayo. Sobre este punto diremos que se trata de la estructura interna de los apartados. El párrafo es ese fragmento del texto que desarrolla una idea, lo que equivale a ser un micro texto. Por lo tanto, cada párrafo debe ser claro y coherente. A través de ello, el ensayo contará con claridad y coherencia tanto a nivel general como en cada parte. Tales estas características del ensayo son propias de trabajos profesionales.

Otras características del ensayo: estilo y lenguaje

Podríamos considerar que el estilo y el lenguaje empleados no son características del ensayo muy importantes. Sin embargo, los ensayos sobresalientes hacen un uso correcto de estas. Suele ser recurrirse al uso de la retórica como recurso estilístico y persuasivo. De hecho, la mejor manera de convencer es utilizando recursos retóricos como metáforas, comparaciones y demás. Claro está que el ensayo no es la excepción. A medida que el escritor utilice una figura retórica adecuadamente, notaremos que sus ideas cobran fuerza y son eficaces.

La última de las características del ensayo que estudiaremos es el uso del lenguaje. En un ensayo no se escribe como se habla, los escritores optan por un tono formal. A este rasgo se le llama registro de la lengua. Así que cuando no está presente tal propiedad, el trabajo es pobre en estilo. Como observación adicional, en el ensayo académico se suele hablar de manera impersonal o en plural. No obstante, es válido incorporar alguna experiencia o anécdota en primera persona en la introducción.

Lo que no hay que olvidar del ensayo

Después de exponer las características del ensayo podemos sintetizarlas para no olvidar lo más relevante. Ante todo, el rasgo principal del ensayo es el carácter expositivo argumentativo. Si no hay una opinión expuesta ni sus respectivos argumentos, no puede considerarse un ensayo. En seguida, debemos tener en cuenta el uso de la lógica. En el ensayo hay presencia de un esquema coherente y ordenado. Así mismo, se suele recurrir a un tono formal e impersonal en la redacción. Por último, el uso de la retórica es habitual porque confiere fuerza a las ideas.

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